Billetes para un día azul.

Hace tan sólo unos años, los mindundis, no viajábamos más que en chiquitrén. A las fiestas del pueblo, a la mili, de luna de miel… La emigración, los exilios forzosos y  los voluntarios, contaban, y cuentan, pero con pesadumbre. Con la carita más seria. Como para verlo en diferido, a ser posible.

Hasta que un día  van los Didleys, los otros mindundillos,  los que llevan por el mar cosas que en el primer mundo se quieren lo más lejos posible, en barcos de desguace a los que les pasan cosas como el Prestige.

Van y se inventan Easyjet, que en vez de material radioactivo lleva turistas.

Los de un poco más al norte, en la Hibernia de las Irlandas, nuestros hermanos casuales en esas cosas de sotanas y soplar gaitas,  les copian y se inventan Ryanair.

En la Gran Bretaña nos llevaban a todos un poco de ventaja, porque Fraga Iribarne, cuando era embajador en Londres, se inventó aquello de las costas y Benidorm , y se avino para que los ingleses se fuesen a ver a los españolitos dar palmas con Thomson Holidays y los vuelos charter por dos duros. Que en vez de fuel, iban con sangría. A cada cuál sus méritos y culpas.

A nosotros el low cost nos actualizó y nos hizo un poco mas marqueses, intrépidos y felices. Aunque fuese un marquesado de fin de semana.  Y nos tocaba una suerte de juego de la oca de Urbes y capitales, que a veces en los trabajos, por aquello del aburrimiento y del escapismo, nos enumerábamos como en un intercambio de cromos y postalillas a la puerta de un colegio. Sipi.Nopi.Sipi.Nopi.

Claro que como todo, pasa el tiempo y un día se vuelve hasta de mal gusto poner las fotos en el Caralibro, casi tanto como poner fotos de comida. HORREUR.  Muertos de hambre!. Y las fotos pues como que se las enseñas a tu suegra. Y basta.

Yo mantuve mi solución de cámara desechable de puro plastic para el verano por muchos años. Y nada de personas en las fotos per favore, que vou cheo de xente… campos , leiras, monte a tope.., cosas de esas, BIEN

No tener móvil, comenzaba a ser, más que rebelde, marginal y toallero. Hasta que un día, un amigo, hasta los güibols de no saber como encontrarte a las 3 de la mañana entre las marabuntas londinenses, te regala uno suyo viejo para que dejes de hacer el subnormal y seas como las demás personas. Excepto una que conozco, de la que hablaré otro día, que siendo CEO de una empresa internacional no tiene teléfono mobil ni cuenta de correo electrónico. Por ahora, creedme. Las demostraciones luego. Ya sé que suena que resuena.

Y la verdad es que fue muy bonito el turismo popular, avioncitos baratos y tal, hasta que un día, subirse a un avión empezó a parecerse a ingresar en Treblinka. Bueno, como soy Ibérico, pues Mauthausen. Que para subirse al avión te hacen hasta una fotocopia del ojo del culo. A menos que hayas dejado de ser un mindundi, que entonces entras por otro lado, con conserje de chistera. Que lo he visto.

También estaba muy de moda, pero eso en España, lo de irse a construir y solucionarles la vida a los pobres negritos, o los nepalitos o yo que sé (estos no dan palmas), como si no tuviesen puta idea de nada. Aunque jamás en la vida hubiésemos visto un ladrillo, y lo más parecido a un andamio a lo que nos hayamos subido es a la ortodoncia o a las trencillas de alguna moza cuando aún había fervores. Que se dirán, que lo dicen, ya están aquí otra vez los inútiles estos, que te chocan las cinco y les salen ampollas en las manos.

Siempre y cuando el cambio de moneda fuere favorable y saliésemos comparativamente bien parados. Porque así nos sirve para sentirnos buenos buenísimos y la mar de privilegiados. Además de podérnoslo permitir. Solidarios por el mundo. Que paga papá o algún chiringuito del Govern. No os preocupéis, que a la vuelta os va a tocar lo mismo que a los del finde Ryanair . Exactamente tal y como dice la canción de Bob Dylan, It may be the devil, It may be the lord, but you got to serve somebody… Serve somebody…

O también con el modelo anglosajón del Gap Year, donde mozas y mozos bien contentos de haberse endeudado hasta las muelas para poder sacarse un título in la Uni, el que sea.. se llenan una mochila de las supermaxi y se tiran al oriente a pasarse un año de carallada. Por lo menos sin pretender nada. A ver si no va a ser legítimo el viva la pepa. O a ver que aprendemos para luego hacer negocio, que también.

Lo de ponernos difícil subirnos al avión, por si los moros, hizo de esto de viajar low cost un engorro. Además de que te saludaban tus vecinas al llegar al punto de destino. El ONG style me pilla en el país equivocado, y para hacerme el estudiante estoy ya muy correoso. Además, qué leche!, como que soy más fan del Algarrobo.

La alternativa se materializó en motocicleta, por inmersión, en mi trabajo de por entonces. Llegaban aquellas gentes de manta liada a la cabeza con sus chaquetas llenas de polvo y maletas de maquilladora atornilladas a las motos después de atravesar lugares que suenan a bandidos, Marco polo y Ali Baba ( -se pronuncia baba no babá ). Y a   videos de Unicef con música de ABBA, de esos que se hacían para retorcernos las conciencias el día de la cena de navidad cuando éramos peques. Historias muchas y muy largas. Casos y cosas. Para todos los gustos. Del taradete al estudioso. Cada uno a lo suyo. Con más o menos mugre. Del que dice que tó er mundo é guéno, al que le pegan de tiros. (O eso dice, por que dar, no le han dado. Como en las pelis de antes).

Y así me fuí entreteniendo.

Claro que como que anteayer, me veo a unos por el interné, por ahí por la parte catalanoparlante, ponerse un poco Jíbaros y Atilas por culpa de la sobredosis de guiris, que según dicen , nos han invadido la ínsula barataria.

Cómo vamos perdiendo la inocencia. Es como despertar de un sueño. Buenas gentes, se nos están  agotando los billetes para días azules más rápido de lo que nos va a costar conseguir otros. A la generación X y a los Milennials, nos van a desencantar con el canto de un periódico. Con un periódico enrollado. Como una porra impresa.

Y me parece que los que no se han sabido comportar, el equipo visitante, no ha sacado gran provecho de su teórica ventaja al gran parque temático Ryanair, como si se hubiesen pasado holiday tras holiday desde los 60´s con un cubo en la cabeza, persiguiendo señoritas en burro-taxi, ataviados con sombreros ( que en inglés significa ¨Gorro de Mariachi¨), y encerellados hasta los muérdagos. Que lo han hecho, y lo hacen, desgraciadamente.

A ver si va a resultar, que un poco con ese espíritu rancio de aquellos que decían que se iban a Portugal a comprar toallas, hemos sacado un provecho tibio de esta nueva prebenda democratizada del primer mundo que es viajar ,y van a tener que cantarnos a todos esa canción que decía:

(Y cambiemos espanhóis por la nacionalité que os de la gana, que estamos todos un poco igual)

São caracóis, são caracolitos
São os espanhóis, são espanholitos
São os espanholitos, são os espanhóis
São caracolitos, são caracóis.

Por eso, por llevarnos la casa a cuestas. Por tener los vasos llenos. Por opinarlo todo. Por el y yo más, por la madre que nos parió, por ir perdonando vidas y por juzgar desde las almenas de nuestros propios hombros, que nos lo van a quitar todo. Pero todo todito, como en la canción de los Enemigos.

Opino. A ver si hay suerte y me equivoco.

AN

Londres Agosto 2107

 

Avestruces.

Cámara al hombro.

El proyecto avanza otro paso tímido pero importante. Un salto a pies juntos que sin lugar a broma, nos ha llevado al otro lado del mar. En una media hora, y por debajo. Otro cruce relámpago por el canal de la mancha, casi furtivo, para completar ese capítulo inicial, bipolar, urbano, y para nuestra sorpresa lleno de avestruces que esconden la cabeza bajo tierra. 11 para ser exacto.

Me recuento.

En estas últimas semanas de silencio wordpresino y blogeante, nos vemos con prisas entre  ciervos, mercados de periferia, atracciones turísticas, sastres, campesinos vocacionales, gurús del motor, multitudes, campiña inglesa, pasos fronterizos, campos de batalla, chocolate, una familia cervecera, jazz para novicios, la cerveza que bebe el mismísimo demonio, y una viajera extraordinariamente valiente.

Qué?

Pues eso. Del punto A al punto B a través de los ojos de uno que me se yo.

Hace muchos años, Lois Pereiro, antes de morir, me dedicó una primera edición de aquél librito primigenio: ¨Para un companheiro na arte de describí-lo mundo de otro xeito¨. Yo le creí por un tiempo, a otros quizás más que a él, hasta que se me olvidó.

Se me olvidó porque empecé a vivir de verdad y ya no hubo tiempo para andarle contando nada a nadie. Además, en este tiempo y hora, quién quiere que le cuenten historias. Bastante tenemos ya. Nos sobra con una foto y un suspiro.

Sin embargo, el tiempo que se empeña en demolerlo todo, construye y desmonta a su antojo, con su apisonadora pintada de flores, por encima de todo y de lo de todos.

Así, me veo envuelto en la cimentación de nuevas aventuras como en aquella canción del Gran Coppini en la que uno va a comprar pan y le venden el Corán. 

Cuálo?

Lo que acabo de decir. Que sarna con gusto no pica.

El pistoletazo de salida ha sido una semana y media febril, de entuertos y soluciones, en la que una amistad antigua evita estrangulamientos por estrés e ignorancia, y la progresión en el aprendizaje se demuestra a si misma al medir los resultados de un día primero contra uno último.

Lección Primera

Dos ciudades. Una bien vivida. La otra no. Una que por inmersión ya no ves bien del todo, del mismo modo que dejas de oler algo al cabo de un rato, y la otra una novedad, porque de aquí para allá siempre huyo de las grandes ciudades y hace muchos años que no practico el turismo urbano de guerrero de fin de semana.

Qué ha pasado?

Frecuencias dispares. Una ciudad agresiva y obsesionada con el control, histérica de un tiempo a esta parte y a marchas forzadas. La otra reposada y serena, donde la gente todavía pasea.

Ambas diversas, multiétnicas, importantes, modernas.

Dispares también en tamaño e infinitamente incomparables. Sin embargo una me resuena a barbarismo y la otra a civilización.  A la europea.

En ambas buscamos los extremos y los encontramos, de plantaciones vegetales de carácter social a sastres que no cortan por menos de £5000 un outfit sin chaleco. De campamentos de inmigrantes a confituras que harían al mismo San Pedro dejar la puerta abierta.

Tal como lo cuento, en la primera los guardias de seguridad privados hacen sentir lo que en palabras de otro huele a ¨estado policial¨,  menos coto del marqués, que Anacleto.

Esa grandiosa ciudad está últimamente invadida de Anacletos. Lo que pasa es que cuando uno va y viene en sus quehaceres y no se sale de lo habitual , no se da cuenta. Pero al hacer un poco de turisteo, con mas ferralla de la normal, salta la liebre.

-Aquí no podéis filmar!, declara una peluquera saltimbonga desde su negocio de pelucas y postizos. A gritos. Eres un poco bruti, guapis, pero no pasa nada. En un extremo.

En el otro extremo, en la segunda ciudad, no os lo debería de contar, pero me da la risa y no me aguanto.

En la mismísima puerta del parlamento europeo, filmamos una cosilla prevista, algo furtivos, y nadie nos dice nada. Ni un guarda, ni un policía tiene el menor interés en nuestro cacharreo. Un Plisplás y nos vamos. Objetivo cumplido.

Sin embargo, la diferencia chocante nos escuece y se nos ocurre una pequeña travesura a ver que pasa. Algo totalmente impensable en la ciudad uno, y que sin duda nos hubiese acarreado arresto y posible multa.

Resulta que hay un tío vacilón, que no es tío ni nada, sino un estudio de arquitectos que con varios pares de pelotas de tamaños jupiterínos,  que consigue plantarle al parque Leopoldo, en plena puerta del mencionado parlamento, una colección de estatuas igualmente vacilonas. Efigies que se mondan, por no decir se descojonan, de cualquier empleado-parlamentario cada día, según entra y sale de trabajar, cuando le toca.

Por una cantidad en exceso de las 500.000 libras esterlinas , el colectivo mencionado les planta 12 estatuas de avestruces, de las cuales 11 tienen la cabeza enterrada bajo tierra. No damos crédito.

Ojos que no ven…

Nosotros nos reímos y no se nos quita de la cabeza. Asi que volvemos.

Plantamos la cámara, y me adentro en el parterre, encomendado a Benny Hill y Mr Bean, que estarían encantados de nuestra iniciativa. Sigiloso. Sin pisar las planticas.

Me voy acercando asín con un sin quererlo muy canalla y me aproximo a una de las avestruces despistadas, evitando a la que vigila. Y como dice la canción , Despacito, en un alarde de juventud que ni rabito conejo. Macerco por detrás y se la endiño en cámara al bicho palomo este que lleva aquí desde que lo plantaron sin querer saber de la luz del día.

No se si hice Tikitikitiki o toma moreno, pero salimos de allí escopetados. Por si acaso. Pero ni una sirena, ni un guarda, ni una luz azul. Nada.

Osea. En mi London querido nos echan todos los manguis de sus chiringuitos cutrenses, y en Bruselas, a las puertas del parlamento Europeo suena Alaska a todo trapo. A quién le importa…

Mis respetos señores. Con avestruces y todo. Por mantener el sentido del humor y el sentido común. Por entender una broma. Video vigilancia, pues claro, en todas partes. El norte? Aquí en Londres últimamente esta todo un poco tieso. En Bruselas están tan tranquilos, que por la tarde se van de paseo. En homenaje, unas fotícas de teléfono.


 

 

 

 


Bruselas, nos molas.

Os la mostraremos a su debido tiempo.

 

AN.

Londres Agosto 2017